Resumen

Adéntrate en la reseña del clásico Insolación, de Emilia Pardo Bazán, escrita por Ana Durá.

Insolación, de Emilia Pardo Bazán | Por Ana Durá

Este año, por si alguna alma despistada todavía no está al tanto de la efeméride, se celebra el centenario de la muerte de tan ilustre dama de las letras españolas. Emilia Pardo Bazán, la gallega que nació para acunarnos con su virtuosa prosa, nació el 16 de septiembre de 1851 y se mantuvo hasta 1921 al pie del cañón dando guerra en los frentes literarios. En este artículo me adentro en su obra «Insolación».

Insolación, de Emilia Pardo Bazán

Reconozco que prácticamente es la primera vez que me topo con las letras de la dama, pues fue en una vida anterior (durante el bachillerato) cuando leí ‘Los pazos de Ulloa’ y de aquella lectura no me ha quedado ni un mísero rastro en la memoria. Solo sé que me gustó. Por lo tanto, se puede afirmar que debuto por primera vez en la lectura de la obra de esta talentosa coruñesa.

Pero vamos al lío, un lío llamado ‘Insolación’. La prosa de Emilia Pardo Bazán es de las que apabulla por su ingenio, por su estilo y porque se aprecia a la legua que es una virtuosa del medio escrito. En esta breve narración nos cuenta la peripecia amorosa de una mujer de buena cuna, una joven viuda que tiene en alta estima su reputación y que no permite acercamientos masculinos con ínfulas de romance.

Doña Asís Taboada sabe mantenerse al margen de los chismes e indiscreciones que aquejan a otras mujeres de su condición. Es firme, digna y acata sin excesivo dolor las convenciones sociales de la época. Esta gallega, cuyos inviernos los pasa afincada en el Madrid más elitista, un día comete el error (a su juicio) de dejarse llevar por un truhán gaditano hasta la pradera de San Isidro.

Ahí se mezclan las gitanas, gentes de todo calado y condición y, sobre todo, sufre lo estragos de una insolación que la hace cabecear como si anduviera en alta mar. Creo yo que que en el alta mar que precede a los que van camino a un enamoramiento sin remisión de la persona más inadecuada del mundo. Pero es que es prácticamente un trabajo de Hércules resistirse a este gaditano de ojos azules y tez morena. Una suerte de Tenorio llamado Pacheco, cuya labia disparada a bocajarro siempre da en la diana.

Así empieza nuestra historia:

«La primera señal por donde Asís Taboada se hizo cargo de que había salido de los limbos del sueño, fue un dolor como si le barrenasen las sienes de parte a parte con un barreno finísimo; luego le pareció que las raíces del pelo se le convertían en millares de puntas de aguja y se le clavaban en el cráneo. También notó que la boca estaba pegajosita, amarga y seca; la lengua, hecha un pedazo de esparto; las mejillas ardían; latían desaforadamente las arterias; y el cuerpo declaraba a gritos que, si era ya hora muy razonable de saltar de cama, no estaba él para valentías tales».

La novela ‘Insolación’ en su época

Esta historia se tildó de escandalosa en su época, pues narraba la aventura amorosa de una mujer cuya viudez la obligaba a ciertos recatamientos morales que doña Asís olvida apolillados en el fondo del armario. Los hombres se movían a su antojo, hacían y deshacían en cuanto asuntos amorosos, mientras que ellas tienen el campo sentimental reducido al tamaño de un átomo.

Algunos colegas varones de la época pusieron ‘Insolación’ de vuelta y media. Así, hasta el notable Clarín la reduce a una «boutade pseudo-erótica». Vamos, un amancebamiento sin más ante los ruborizados ojos de los hombres y mujeres de su tiempo que no estaban acostumbrados a tales licencias en la literatura.

Opinión personal de ‘Insolación’

Empezamos la historia ‘in media res’, porque la insolación ya ha pasado y toca ahora rememorar el suceso de boca de la propia protagonista. Ahí la literata nos envuelve en su capa y nos lleva de paseo al San Isidro más auténtico y purista.

Sin duda, me parece que ‘Insolación’ no está mal para un primer acercamiento a la autora, incluida yo que estoy amnésica de la primera que leí en su día. No osbtante, peca de ligereza, poco profunda y casi anecdótica. En suma, una obra menor que no desluce en absoluto el currículum literario de la gallega que fue una de las grandes en lo suyo, como la faraona.

Tampoco entiendo que la dama entregue el bastión a la primera de cambio al tontainas de Pacheco, cuya labia gaditana resulta un poco tópica y cansina. Vamos, me cuesta entender cómo puede escalar hasta el corazón de la gallega con tan poca mollera y esa sarta de piropos cañís.

Eso sí, adoro la prosa de doña Emilia, que se mueve a placer y enhebra las frases y las metáforas más acadabrantes mientras el lector se queda turulato. Me encanta, además, la posibilidad de enriquecer mi conocimiento de la lengua castellana y poneme al tanto de los ‘mundos’, esos baúles inmensos con los que antaño se viajaba, pero que precisaban de varios miembros de la servidumbre para su traslado. Luego ‘dar la murga’ que por fin entiendo a santo de qué seguimos dando la murga y de qué deviene. Un placer despejar la equis al fin… Y muchas más palabras y expresiones que salen al paso de mi ignorancia para cubrir lagunas que llevaban décadas ahí.

¿Dónde comprar el libro?

Pues dado que estamos en pleno centenario, ‘Insolación’ se ha reeditado en maravillosas ediciones. Pero, sin duda, poder leerlo en un bonito y cuidado ejemplar procedente de una librería de viejo resulta la elección más sensata.

Yo lo hice con una edición ilustrada de Alianza, pero sinceramente los dibujos no me han parecido bonitos, más bien todo lo contrario. Una pena.

Datos

TítuloInsolación
AutorEmilia Pardo Bazán
GéneroFicción
Autoconclusivo
Número de páginas296
FormatoeBook, tapa blanda
Fecha de publicación1889
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