Entrevistando a Silvia Irles

Inauguramos sección de entrevistas en la web. Silvia Irles se presenta en la primera pregunta de esta entrevista, así que no haremos mucho más hincapié en ello en esta introducción. Solo os diremos que bajo el seudónimo se encuentra una misteriosa escritora que pronto conquistará todos nuestros corazones.

Vamos a comenzar con una pregunta difícil, ¿Quién es Silvia Irles?

Uf, pues sí que es difícil. 

Soy una escritora aficionada que madruga todos los días y pasa el tiempo entre cafés ideando historias con el objetivo último de conquistar los corazones de mis lectores. Así, puede que sea bastante ambiciosa, no pretendiendo únicamente entretener. 

Mis deportes favoritos son comer magdalenas de pueblo y salir a pasear con mis tortugas. Confieso que a veces hago cosas muy perjudiciales para mi salud como salir a correr o jugar a tenis. También practico deportes de riesgo como dar clase en un instituto y ser amable con todo el mundo. 

Aunque soy una persona muy sociable, me gusta la soledad y la necesito. Cuando la consigo, la escritura me ofrece el refugio de silencio que necesitan las voces de mi cabeza para ponerse de acuerdo y materializarse en palabras, párrafos, folios e historias. 

Silvia, has comenzado tu nueva carrera literaria con una saga infantil, cuyo primer título es Blanca, la negra. Despidiendo el año. ¿Podrías hablarnos de este libro?

Blanca, la negra, es una niña de ocho años cargada de energía positiva, inquietudes y buen humor. Con un lenguaje fresco y actual, Blanca nos habla de su día a día en un pequeño pueblo donde vive con su familia. Una familia muy especial. 

La niña nos presenta a sus seres queridos, las cosas que vive y cómo las vive reflexionando tras la cena en Nochevieja, a falta de unos minutos para las campanadas. 

El texto va acompañado de ilustraciones que completan con humor todo lo que va relatando Blanca. Las ilustraciones las he hecho yo aunque confieso que parece que las ha hecho una niña de ocho años con los ojos cerrados. Es curioso, en los coles me dicen que los dibujos gustan precisamente por su originalidad y su sencillez. 

Para resumir la esencia de la obra, aquí dejo las primeras líneas y el dibujo que las acompaña: 

Hola, soy Blanca, y soy negra. El nombre lo eligió mi madre así que entiendo que cualquiera pueda pensar que mi madre está como una cabra. O, como dice mi tío: “mi cabra está como una madre”.

En la pregunta anterior he añadido el adjetivo «nuevo» a «carrera literaria» porque esta no es tu primera obra publicada ni tampoco es tu primer contacto con la industria editorial. De hecho, has tenido apariciones importantes en prensa y hasta fuiste ganadora de un premio literario nacional. Pero ahora te conoceremos a partir de tu nueva identidad, ¿por qué?

Es cierto que “en mi vida anterior” aparecí en los medios en varias ocasiones y que recibí un premio de novela, pero no soy una persona conocida ni mucho menos. No quiero crear falsas expectativas. 

El principal motivo de elegir un seudónimo es el de querer tomar distancia con mis historias pues tienen cierto trasfondo autobiográfico. No sé lo que pensaré más adelante pero, de momento, prefiero permanecer entre líneas. 

Esconderme tras un nombre que no es el mío también me ofrece la posibilidad de conocer la opinión sincera de familiares y amigos. Ahora mismo, nadie que me conoce sabe que soy Silvia Irles. 

¿Cómo es escribir literatura infantil? Siempre me ha parecido un género muy difícil. ¿Qué se debe tener en cuenta?

En mi caso, escribir literatura infantil es divertidísimo. En mi familia hay personas que son verdaderos personajes y aquí los presento, junto a Blanca, la negra, para que todo el mundo pueda reírse con ellos tanto como lo hacemos en casa. 

Y como yo, además, me paso el día dándole vueltas al coco pensando tonterías para hacer reír a la gente que le rodea, me ha resultado verdaderamente fácil escribir Blanca, la negra.

Me preguntas qué se debe tener en cuenta a la hora de escribir literatura infantil. Supongo que debes meterte en la cabeza de los peques que conoces y tratar de hablar su idioma. 

En alguna crítica han dicho que Blanca, la negra, le ayuda a uno a aceptarse tal y como es. ¿Estás de acuerdo con esto?

Por supuesto, de eso trata la obra: de aceptarse a sí mismos y de aceptar cada cual su propia realidad. 

Siendo docente desde hace casi veinte años, considero primordial reforzar el valor del RESPETO, en su sentido más amplio, desde la infancia. Las nuevas generaciones viven en una sociedad que cambia por momentos y es necesario que aprendan a normalizar la diferencia al tiempo que desarrollan un espíritu crítico que supere todo tipo de prejuicios.

Y, por supuesto, esa revisión tiene que comenzar en uno mismo y una misma. 

También se está trabajando esta obra en 3º y 4º de primaria. ¿Qué aspectos puede trabajar un profesor/a con tu novela?

En los coles en los que están leyendo a Blanca, la negra, los maestros y maestras me dicen lo fácil que resulta trabajar las habilidades lectoras y abordar las habilidades sociales entre risas. 

Educar en valores con humor: esa es mi intención. 

Los valores más importantes que flotan en la lectura de Blanca, la negra, son: 

  • POSITIVIDAD: actitud positiva desde primera hora de la mañana
  • COMPRENSIÓN de los sentimientos y los problemas de las demás personas
  • RESPETO a las decisiones de los demás, a la naturaleza y a los animales
  • REFLEXIÓN: cuestionamiento y ruptura con todo tipo de estereotipos
  • ACEPTACIÓN de uno/a mismo/a y de su realidad
  • ESFUERZO como punto de partida para conseguir nuestros objetivos
  • ALTRUISMO: compartiendo tiempo y dedicando atenciones a nuestros mayores (enfermos o no)
  • RESPONSABILIDAD: Cuidar el medioambiente es tarea de todos

Y, a nivel editorial, ¿qué interés crees que puede tener para ser publicada por un grupo editorial de nuestro país?

Supongo que el hecho de ser una saga es bastante atractivo. Está claro que, si gusta la primera entrega, una editorial puede hacer negocio apostando por las siguientes. 

Y, desde luego, la primera entrega está pensada para conquistar a los peques con su humor y a los padres y madres con su trasfondo social y emocional. 

Pero, lo más interesante de todo, es que tienes un nuevo proyecto, La tortuga ciega. ¡Háblanos sobre él! ¿Guarda algún parecido con Blanca, la negra?

Sí, lanzo también mi otra gran apuesta literaria LA TORTUGA CIEGA, una novela de acción directa al corazón. Aunque también aparecen personajes de diferentes razas que han aprendido, o no, a aceptarse a sí mismos y a su propia realidad, la historia no tiene nada que ver con Blanca, la negra, principalmente porque es una novela para adultos en la que se tratan algunos temas con cierta crudeza. 

La historia empieza cuando Dalia, al cumplir 18 años, decide viajar a Sudamérica para buscar sus orígenes. En su aventura la acompañan su hermano y algunos amigos que, como ella, fueron adoptados por familias españolas a principios del siglo XXI. Durante el viaje, los jóvenes se enfrentarán a retos insospechados y su propósito se verá dificultado por la aparición de numerosos fantasmas del pasado.

La trama de la búsqueda de Dalia y sus amigos se alterna con la que vivieron sus familias diecisiete años antes, cuando permanecieron en la capital de Pecubia durante semanas a la espera de la documentación necesaria para regresar a España con sus hijos adoptivos.

Los saltos en el tiempo son incesantes creando una atmósfera de intriga que desvela, poco a poco, cómo han evolucionado los personajes y sus relaciones a lo largo de los años.

Aquí dejo la SINOPSIS, que detalla algo más lo que acabo de explicar.

Cuatro familias españolas viajan a Pecubia. Tres semanas de estancia en un país tercermundista como colofón a un proceso de adopción internacional. Antes de que las familias puedan regresar a España con sus hijos adoptivos, deberán superar múltiples dificultades y peligros inesperados. 

A través de aquellos niños adoptados, que volverán a Sudamérica diecisiete años después en busca de sus orígenes, conocerás la historia de su pasado y asistirás junto a ellos a una emocionante aventura de descubrimiento personal y paso a la madurez.

La tortuga ciega está plagada de mensajes y las emociones saltan entre líneas invitando al lector a reflexionar. Además, conocer los motivos que pueden llevar a las familias biológicas a dar a sus hijos en adopción o a abandonarlos tiene que remover algo en tu interior. E imaginar la búsqueda y el reencuentro de esos niños con sus familias no puede dejarte indiferente. 

Así, si bien la adopción es un examen para el corazón, La tortuga ciega es un examen para las conciencias donde, a través de las ironías de la vida, el lector o lectora podrá descubrir que la verdad tiene muchas caras y que, a veces, no es justo juzgar a las personas por lo que hacen sino por lo que sienten. 

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